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Javier Abad Chismol

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LOS REYES MAGOS Y SUS SUCEDÁNEOS

 

5 de Enero de 2016

 

Celebramos estos días la venida de nuestro Señor Jesucristo, los Reyes Magos nos visitan un año más, vienen a  nuestras casas, aunque les haya salido un claro competidor, ese señor de la barba blanca y con los colores de la coca-cola, ese llamado santa Claus,  ese basado en san Nicolás pero desfigurado,  Papa Noel, el que se adelanta siempre a nuestros queridos y tradicionales Reyes Magos, esos que también ahora quieren suplir por otro tipo de personajes, como las tres reinas del Ayuntamiento de Valencia, unas que más que reinas parecían brujas o algo peor.

 

Nos ha pasado como con el belén y el árbol de Navidad, lo profano y pagano quieren suplir a lo verdadero, es lo que llamamos la secularización de las fiestas, todo provocado por dos motivaciones muy claras, la primera de ellas es la ideológica, es ir en contra de lo religioso, de las tradiciones católicas y populares de toda la vida, la segunda, es que es un montaje social y comercial que nadie está dispuesto a perder, las empresas que giran en torno a la Navidad no pueden dejar pasar esa oportunidad única en el año. Este año en muchas cabalgatas no veremos camellos ni caballos, y veremos carrozas galácticas como las de Madrid, escoltados por ciclistas, podíamos decir que la confusión está servida y la deformación de la historia que hace hasta cambiar las figuras del Belén.

 

Ahora especialmente les ha tocado a los niños, a los juguetes, y por supuesto también a todos los mayores, es momento de regalos, sorpresas e ilusiones. Tenemos que vivir la festividad de Reyes con una predisposición correcta, en donde nos remontemos al sentido de esta fecha tan entrañable para toda la familia y sobretodo la noche mágica para los pequeños.

 

Vayamos al sentido originario, el verdadero sentido del día de Reyes, llamado  realmente “La Epifanía del Señor”, que significa la manifestación del Señor a todos los pueblos, a la humanidad entera, un día que es la proclamación de la Buena Noticia a todos los hombres de todas las épocas y lugares. Eso es lo que representa el día de Reyes, ellos siguieron la estrella, la luz les guió y les llevó a Belén, a ese pobre portal. Todos unos reyes, representación de todos los continentes y de todas las culturas le visitan, es el mensaje de amor y de fraternidad para todos.

 

De esta manera, de nuevo, dos mil años después vienen a visitarnos a nuestras casas los Reyes Magos, al igual que fueron a adorar al niño, a hacerle una ofrenda y postrarse ante él, como símbolo claro y evidente de que habían reconocido en este niño pobre, acostado en un pesebre en una cuadra, al Hijo de Dios, por eso es la Epifanía del Señor, porque Jesús a venido al mundo y los Reyes lo han reconocido guiados por la estrella. Han llegado hasta él a pesar del interés de Herodes porque muera el Hijo de Dios.

 

Como vemos incluso antes de nacer ya lo querían matar y eliminar. Igual pasa también en nuestros días, muchos son los que quieren eliminar esta manifestación de Dios, quitar los belenes de la escuela, quitar los festivales, sustituir a los Reyes por papa Noel, muchos siguen haciendo el papel de Herodes, matando todo testimonio visible de que Dios ha venido al mundo.

 

Esa actitud de eliminar a Dios como sea, a su manifestación, haciendo apología de lo pagano y de lo no confesional, es lo que está de moda, como bien nos lo hace ver nuestro gobierno central, con su ataque visceral y odioso a lo religioso, a la cultura y a las tradiciones cristianas. Hoy, ellos quieren abanderar la causa de Herodes, hoy se sienten identificados con sus fines macabros, es decir, eliminar la Epifanía, la manifestación de Dios a todos los hombres. Pero a pesar de su poder, Herodes no pudo con la voluntad de Dios, Él es más grande que la maldad y el sentimiento de eliminar a Jesús de nuestra vida, de nuestras ciudades y de nuestras casas. Este año también vendrán los reyes a visitarnos y por supuesto también a aquellos que no dejan que entren, ellos seguirán viniendo siempre, porque la estrella de los Reyes no se agota y no se cansa.

 

Es la estrella de la mañana, la que nos da la verdadera luz para poder reconocer al Señor, como lo hicieron los Reyes  Magos cuando se postraron y dieron sus regalos al niño que era una señal clara de que nos ha nacido un salvador que ha venido a dar la luz al mundo.

 

Le trajeron oro, como proclamación de su reinado, el reina sobre todos los hombres, con un reinado basado en el amor y la entrega, un rey que nace en un pesebre y no en un palacio, un rey que quiere y ama a los más pobres y necesitados y por eso fue solidario con ellos, naciendo pobremente y no como un rey terrenal; mirra, para que viéramos que era hombre, que se había hecho uno de nosotros, que no era un Dios que iba gobernar desde su trono, siendo un Dios lejano, ¿qué más cercano y frágil que un niño recién nacido indefenso?;incienso que es la manifestación de Dios, su perfume, que cuando lo encendemos sube hasta el cielo, es el símbolo de la oración que va desde los hombres al Señor, la plegaria que llega a alcanzar un Dios cercano.

 

En este día no le debe faltar a nadie un regalo, especialmente a ningún niño, como testimonio claro del amor de Dios a todos los hombres, un amor que es universal, que es hasta para todos aquellos que reniegan de él y de su mensaje de salvación. Tenemos que reconocer esa estrella de los Reyes que nos lleva al Señor. Es también un momento de buenos propósitos y peticiones para este nuevo año que estamos estrenando, un año que debe ser, si es posible, mejor que el anterior. Un año más tranquilo en muchos aspectos y de desearnos que todo sea más acorde a como nos pide este niño Jesús nacido en un pesebre; él que es mensajero de paz, nos traiga la concordia para todos.

 

Pidamos por todos los que le persiguen porque no quieren saber nada de Dios, de la religión y de la Iglesia, porque si lo hacen es por lo mismo que le ocurrió a Herodes, por ignorancia de no haber encontrado la estrella de los Reyes, de la Epifanía, de la manifestación del Señor a todos los hombres

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Javier Abad Chismol

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