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Javier Abad Chismol

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RELATIVISMO LEGAL

 

3 de Mayo de 2018

 

Lo peor que le puede pasar a una sociedad, a una persona, es no saber qué rumbo tomar, o perder la noción de lo que es bueno o malo, de la distinción entre lo legal y lo ilegal, lo que es moral o lo que es inmoral.

 

Las leyes, las normas, se ponen para intentar ordenar el comportamiento humano, son normas que intentan buscar un equilibrio entre las personas, normas que nos marcamos entre todos para que la convivencia entre las personas sea lo más afable posible, y donde se defiendan todos los derechos de las personas, especialmente de los más débiles.

 

Pero la realidad es que es relativismo se adueña de nuestra sociedad y nuestro mundo, se pone en duda, en tela de juicio las leyes o ciertas normas, para que así cada uno pueda decidir libremente cuales se puede saltar en función de su criterio personal, pero si cada uno hace lo que quiere se convierte en una selva.

 

Basta pensar simplemente como las normas de tráficos se saltan vilmente, vehículos que se saltan el límite de velocidad y además acosan a los vehículos que le molestan en su carrera particular, obsesión por el móvil y lo que supone como distracción, consumo excesivo de alcohol u otras sustancias. Precisamente esos son los motivos mayores que producen accidentes, exceso de velocidad, saltarse las normas, móvil, consumo de alcohol.

 

¿Y qué ocurre si llamas la atención a alguien que incumple una norma? Por lo general te llevas un insulto o un rebuzno, porque las normas parece que están para saltárselas. Hay ejemplos sencillos y cotidianos que nos muestran esta actitud relativa y egoísta, en la piscina que voy a nadar hay un cartel en los aseos en donde pone que está prohibido afeitarse, pero ¿Qué ocurre? Que todo se afeitan, y cuidado con llamar la atención que te llevas un rapapolvo ¿Para que el cartel pues? ¡Que lo quiten y ya! También en los carriles donde se nada, en donde divide las calles de nadar según las necesidades, medio, rápido y lento, pues cada uno hace lo que quiere, relativiza, y de nuevo ¡no se te ocurra decir nada! Si alguein hace lo que le da la gana.

 

Así muchas cosas, hoy se pone en tela de juicio a los jueces, las leyes, se airea una bandera no constitucional y no pasa nada, se ondea la constitucional y te insultan. Cada uno es su juez, leyes y leyes, que limitan a unos y a otros no. Al final es la Ley del más fuerte, o del que más grite, lo inmoral se vuelve moral cuando se grita más y se aplasta al otro.

 

Casos de corrupción en donde unos son sentenciados y otros condenados, y lo hace la turba, la masa, la calle, la Ley da igual, son juicios de calle con verdades a medias o mentiras completas.

 

Es difícil orientar en una sociedad que se resiste al cumplimiento de las normas y que lo soluciona de una manera agresiva tal como vemos en Catalunya, un dialogo que es un pulso que se convierte en una lucha en donde se llena de demagogia.

 

Javier Abad Chismol

 

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