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Javier Abad Chismol

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BAJANDO EL LISTÓN

2007

 

     De nuevo nos sorprende este gobierno con sus medidas educativas, como si ya no tuviéramos bastante con los nuevos planes de estudios, con la asignatura de la educación a la ciudadanía o de la persecución a la asignatura de religión. Estas nuevas medidas que se anuncian se refieren al paso de curso de bachiller con un número de asignaturas muy alto, exactamente la mitad menos uno.

     La ministra nos quiere convencer de que es una medida buena para los estudiantes, algo que creo que no ha consultado a los docentes, a los que viven día a día la realidad de la enseñanza en las aulas y no en los despachos. Si de algo no tenemos ninguna duda es que el nivel actual de motivación del alumnado y el rendimiento académico es muy bajo, que el fracaso escolar aumenta cada vez más, y por lo tanto habría que plantearse si este tipo de medidas podrían provocar el efecto contrario, es decir, que como el alumno pasa de curso sin esfuerzo hará que su rendimiento sea todavía peor.

      La medida podría ser discutida, aunque tal como se refleja en los estudios de opinión de los ciudadanos y de los profesores no parece una medida muy acertada. Tenemos el bachiller más corto de Europa, un plan de estudios que está muy por debajo del nivel de exigencia que tenía el BUP y el COU. Esto va provocando un sistema decadente en la enseñanza, los alumnos de primaria que pasan a la ESO vienen con una preparación cada vez más floja, donde el nivel de exigencia es cada vez más cómodo, intentando por todos los medios que el niño no pase por el “trauma” de suspender asignaturas, o evitando al máximo que se repita ningún curso, esto es lo que provoca una actitud del no esfuerzo.

     Si desde el pilar básico de la sociedad creamos actitudes que no lleven al esfuerzo y a la responsabilidad provocaremos una sociedad vaga, que se acostumbra a las rebajas y cuya única doctrina es el esfuerzo mínimo, esperando que las cosas que se alcancen sin ningún mérito.

    Actualmente se están viviendo en los centros una ambiente de poco rendimiento, se ha pasado de una marginación de los malos estudiantes al efecto contrario, los marginados y criticados por sus compañeros son aquellos que se esfuerzan por superar los estudios. Conforme el plan de estudios de se ha ido incorporando se ha ido viendo su fracaso contundente, y por eso ese motivo el ir bajando el listón progresivamente.

     Unas cuantas generaciones han sido y son, víctimas de un sistema educativo utópico, olvidando que el niño en la mayoría de los casos no es capaz por si sólo de ser responsable y cumplir, que la tendencia natural del ser humano es la del “no esfuerzo”, por lo tanto educar no es regalar los aprobados, sino educar es enseñar a renunciar a unas cosas para conseguir otras que son más importantes.

     Los motivos que se alegan desde el ministerio es que los alumnos no se vean paralizados es sus estudios por culpa de los suspensos, pero eso no es para nada cierto, el efecto es contrario, pues hablamos de un alumno que ya de por si se puede considerar como mal estudiante.

    Cada día el docente puede comprobar en sus aulas el nivel de pasotismo, de desmotivación por parte del alumnado, una manera de pensar que se construye sobre; el me gusta o no me gusta. Primero se le ha quitado todo tipo de autoridad al profesor, de manera que apenas tiene armas para defenderse de un perfil de alumno que cada vez es más maleducado y más apático. Si nosotros a un alumno le vamos dejando que pase de curso sin tener un nivel apropiado para poder hacerlo lo que provocaremos es un alumno aburrido que cada vez entiende menos las materias, y por lo tanto, se dedicará a incordiar a sus compañeros y a molestar al profesor. Cada vez es más difícil mantener el orden en el aula, todo fruto de una sociedad permisiva, que potencia la mala educación, la falta de respeto, la perdida de la dimensión de lo que es bueno y es malo, es la enfermedad del relativismo moral muchas veces abalado por los propios padres que no soportan que a su hijo se les corrija.

    Hay que volver a poner en su sitio a la figura del profesor, cuya misión fundamental es enseñar y educar, algo que cada vez los sistemas educativos ponen más difícil, en donde el esfuerzo y la disciplina brillan por su ausencia. Llama poderosamente la atención la gran cantidad de posibles repetidores, es decir alumnos que suspenden cinco o más, en un curso como primero de la ESO, alcanza un porcentaje que ronda cerca del cuarenta por ciento, lo que nos hace reflexionar cuales son los resultados del sistema educativo actual, un sistema que ya se encuentra consolidado y que estamos viendo sus resultados.

     Pues ahora nos sorprende el gobierno con esta nueva medida, anunciada en un fecha completamente desafortunada, en tiempo electoral, y sin previo aviso para el sector de la enseñanza, ¿lo querrán para ganar voto joven, y agradecer a ZP su paso de curso? Este alumnado suele tener los dieciocho años, pues además muchos son repetidores. Nos quedaremos con el derecho a la duda y creeremos o intentaremos creer que es una medida con otros fines, pero ¿cuáles? Esta propuesta de pasar de curso y matricularse de las asignaturas suspendidas del anterior y parte del nuevo en la practica no es posible, porque los horarios no van a ser compatibles, empezaran a faltar a las clases por culpa de los horarios, además teniendo en cuenta que estamos ante un alumnado que tiene dificultades.

     Los centros a día de hoy se encuentran completamente desinformados, justo cuando se están abriendo los plazos de matricula para el curso que viene, no se sabe nada de estas nuevas medidas que parecen fruto de la improvisación. Se desconoce como se va a llevar a la práctica asignaturas como, la educación para la ciudadanía, ni se tienen clara las horas lectivas, ni que va a pasar con la asignatura de religión, si la sacaran del horario lectivo para que no se apunte nadie, en fin como vemos nos encontramos ante nuevas medidas de un gobierno que improvisa, que no reflexiona, y parece no querer lo mejor para los niños y los jóvenes, creando medidas que para nada favorecen su formación y su crecimiento.

     Queremos creer que esta forma de actuar es fruto de la ignorancia, y de un equipo de incompetentes, que no hay mala fe, podríamos decir que la ignorancia es muy atrevida, y para sentirse cómodos quieren formar una sociedad basada en sus principios, los del poco esfuerzo, pensar poco, y una mala educación, en definitiva lo que se vive en los centros educativos es el reflejo de la sociedad que estamos construyendo.

 

JAVIER ABAD CHISMOL

 

 

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